Por qué tenemos alergia?

por | Abr 15, 2015 | Ciencia | 0 Comentarios

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Por qué tenemos alergia?

 

Ruslan Medhitov cree que puede demostrar su hipótesis sobre las alergias, un descubrimiento que le puede otorgar el Nobel

No sentir dolor es mortal, sentir un dolor normal es bueno, sentir demasiado dolor es malo: lo mismo ocurre con las alergias

La alergia funciona como un sistema de vigilancia del hogar que detecta los organismos que pueden dañarnos y envía a la ‘policía’ para eliminarlos
La palabra “alergia” proviene de dos voces griegas, “allos” y “ergon”, que significan respectivamente “otro” y “actividad” (o “trabajo”). Combinadas dan lugar a un concepto que significaría algo así como “reacción extraña”, una buena definición de la hipersensibilidad a determinadas sustancias que, ingeridas o tocadas, producen unos síntomas especialmente molestos. Desde hace más de un siglo, cuando la medicina moderna empezó a utilizar dicho concepto para referirse a las reacciones corporales que determinadas sustancias desencadenan, hemos aprendido muchísimas cosas sobre las alergias, pero hay algo que aún se nos escapa: para qué sirven realmente y por qué las padecemos. Una respuesta que el inmunólogo de la Universidad de Yale Ruslan Medzhitov se propone responder.

 

Aunque el ruso lleva desde antes de la desaparición de la Unión Soviética estudiando las reacciones alérgicas, ha sido una entrevista realizada por Carl Zimmer la que ha provocado que, de noche a la mañana, su tesis empiece a difundirse como la mejor forma de entender esas reacciones que especialmente los primeros días de la primavera tanto nos molestan. No es la única: en 2012, The New York Times también publicó un extenso reportaje sobre él. Sin embargo, este profesor de Yale criado bajo la protección de Charles Janeway, otro inmunólogo contracorriente, puede presumir de tener un nutrido currículo: el año pasado obtuvo cuatro millones del premio Else Kröner Fresenius para su investigación y algunos compañeros lo han reivindicado para el Premio Nobel.

 

Según la teoría de Medhitov, expuesta en la revista Nature, la alergia no es una reacción inadaptada y anormal de nuestro sistema inmune, sino una defensa esencial contra químicos peligrosos sin la cual nuestra supervivencia estaría en peligro. “Es lo mismo que el dolor”, explica el científico en su entrevista. “No sentir dolor es mortal, sentir un dolor normal es bueno, sentir demasiado dolor es malo”. Deberíamos dejar de pensar la alergia como un problema y pensarla como una solución, a pesar de lo mal que nos lo hace pasar. “Estornudas para protegerte. Si no te gusta estornudar, mala suerte. A la evolución no le importa cómo te sientas”.

 

Dos escuelas de pensamiento, un futuro prometedor

Durante siglos, las alergias avisaron a nuestros antepasados de aquello que debían evitar. Desde hace relativamente poco, se han multiplicado de forma que hay quien mantiene que para el año 2050 pueden afectar a la mitad de la población mundial. La anafilaxia, la reacción alérgica desmedida que puede ser letal, afecta a 113 de cada 100.000 españoles. Y, aun así, poco podemos hacer ante ella más allá de utilizar los tan fatigosos antihistamínicos o los autoinyectores de epinefrina. Medzhitov no está seguro de que su investigación permita curar a la población de sus alergias –lo cual, de ser ciertas sus teorías, no sería deseable–, pero sí una mejor comprensión de las causas y funcionalidad de dicho fenómeno.

 

El científico comenzó a desarrollar su teoría cuando se dio cuenta de que la hipótesis predominante a partir de los años sesenta no le resultaba muy convincente. Según esta visión, había una relación estrecha entre los parásitos y la alergia. Las ratas que eran infectadas con ellos producían grandes cantidades de inmunogloblulina E (IgE), un anticuerpo presente sólo en mamíferos y que se trata de un mediador fundamental en la alergia. Estos anticuerpos sirven para deshacerse rápidamente de los parásitos en cuanto tocan la piel del alérgico. Debido a que la composición de sus proteínas es muy similar a la de otras moléculas que encontramos en nuestra vida, nuestro sistema salta cada vez que se encuentra una alerta semejante, aunque no se trate de parásitos. Ahí está el error.

 

 

Medzhitov empezó a pergeñar una teoría alternativa, que entendía la alergia como un sistema de reconocimiento de patrones. Junto a su maestro Janeway, que mantenía que el sistema inmunitario utilizaba las reacciones alérgicas como una forma de rápida defensa ante bacterias y virus, encontró un nuevo sensor en la superficie de las células del sistema inmune que ahora reciben el nombre de receptores tipo Toll. Al contacto con el invasor, se envía una alarma para que las células peinen dicha zona para encontrar los patógenos que debían eliminarla. La peligrosa anafilaxia se produce cuando la respuesta se extiende a todo el cuerpo.

 

Disfrute de su alergia, le salvará la vida

Así visto, puede parecer que no hay una gran distancia entre la teoría imperante durante décadas y lo que Medhzitov propone. La principal diferencia se encuentra en la consideración de la alergia: a pesar de que la anafilaxia o un choque séptico pueden ser letales, lo que las provoca no es una disfunción del organismo, sino un sistema de protección en el que, en ocasiones, estos receptores tipo Toll se salen de madre. Como explica el autor del artículo, la alergia no es un error del sistema, sino el arma del organismo para expulsar los alérgenos. De ahí que todas las reacciones que las alergias provocan –del moqueo a la diarrea– tengan como objetivo la secreción.

omo explicaba Medzhitov en la entrevista con The New York Times, aunque todo ser vivo nazca con su propio sistema inmunitario, sólo los vertebrados disponen del adaptativo. Junto a Janeway descubrió que el sistema innato detectaba la invasión externa para que el adaptativo la eliminase, y esto era posible a través de un gen, el ya conocido receptor tipo Toll, su gran descubrimiento. Medhiztov fue capaz de demostrar en su investigación del año 2012 que los ratones que reaccionaban con alergia a una inyección de PLA2 (fosfolipasa 2) tras haber sido expuestas a él reducían el impacto dañino de dichas encimas. Los anticuerpos los habían protegido.

 

El científico cree que pronto podrá demostrar que la alergia funciona como un sistema de vigilancia del hogar que detecta los organismos que pueden dañarnos y envía a la “policía” para eliminarlos. Se trata de un sistema de defensa ante químicos tóxicos que el hombre puede encontrarse en el veneno de las plantas o los animales, al mismo tiempo que, como hace el dolor, señala cuáles son los compuestos que pueden dañar nuestro organismo. ¿Qué ocurre con el auge de las alergias que el ser humano ha experimentado durante las últimas décadas? Que, a medida que creamos más químicos, nos hemos visto expuestos a un mayor número de compuestos que podían ser entendidos como amenazas. No es tan sencillo como mudarnos a otro sitio, sino que estos nuevos compuestos nos rodean y están continuamente presentes en nuestra vida diaria. La única solución es alto tan impracticable como no vivir bajo un techo.

 

Durante los próximos años, Medhitov planea analizar la vida y milagros de ratones libres de alergia, y sospecha que sin la capacidad de eliminar las moléculas tóxicas que proporciona la alergia, sus órganos y tejidos pronto comenzarán a dañarse irremisiblemente. Si es así, la hipótesis del ruso ganará peso.

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Cómo afrontar la temporada de alergia cuando La temporada de alergia de polen es cada vez más larga

Dicen que la primavera la sangre altera, pero uno de cada cuatro españoles está más alterado que el resto: tiene alergia, una enfermedad que se ha duplicado en los últimos 15 años. La alergia al polen de gramíneas es la más extendida, y afecta al menos a 75 millones de personas en EE.UU. y Europa. Su focalización en primavera hace que asociemos esta época del año con la alergia en general, pero cada vez hay más gente afectada por otros pólenes o sustancias, y está pasando de ser una dolencia estacional a ser perenne.

En la década de los 90 la alergia se limitaba casi en exclusividad a los meses de mayo y junio, coincidiendo con la polinización de las gramíneas y el olivo. Sin embargo, el perfil de la alergia a pólenes se ha modificado:actualmente sólo el 10% de los alérgicos está sensibilizado a un único polen. La alergia por tanto se está extendiendo para un gran número de personas de febrero, cuando comienza la polinización de los árboles, a junio, cuando acaba la de las gramíneas.

 

Las escasas lluvias apuntan a una primavera llevadera

Aunque el polen de gramíneas no es el único que provoca alergia, sí es el que mayor problemas causa, pues no sólo es el más extendido (afecta al 80% de los alérgicos), también es el más potente. España, además, tal como explica el doctor Francisco Feo Brito, coordinador del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), tiene un clima muy propicio para que existan altas concentraciones de polen: “El perfil climático de la España continental, que se caracteriza por ser seco y por temperaturas extremas, favorece que las concentraciones de pólenes alcancen niveles elevados. Esta alta exposición provoca que entre un 15% y un 20% de la población presente alergia a pólenes, llegando a alcanzar un 40% entre la población adolescente”.

 

Por suerte, es previsible que esta sea una buena primavera para los alérgicos. Tal como explica el doctor Feo, “el índice de acumulación de pólenes suele estar marcado por la pluviosidad de los meses de otoño e invierno y este año ha sido bastante escasa”. Además, otro factor que influye, es que en mayo haya “una climatología anticiclónica”, algo que de momento no ha ocurrido. Tal como ha explicado el doctor, la polinización de gramíneas, que ha comenzado estos días, se ha retrasado dos semanas respecto a 2011, pero todo depende de cómo evolucione la meteorología: “Si sigue el tiempo como esta semana, seco, soleado y caluroso, habrá más polen; si vuelve a llover se limpiara la atmósfera, y bajarán las concentraciones”.

Pese a que esta primavera sea más llevadera, hay varias medidas que puedes tomar. Si sabes a qué sustancia tienes alergia, debes evitar en la medida de lo posible la exposición a la misma. También puedes acudir a los antihistamínicos, y otros fármacos como esprays y colirios, que sirven para aliviar los efectos de la misma. Si los síntomas son fuertes, o ves que no respiras bien, es necesario acudir al médico para conocer el tratamiento que mejor se ajusta a tus necesidades.

 

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Huye del polen

No es fácil huir del polen, pero hay técnicas. Los síntomas siempre se agravan al salir al exterior,cuando se entra en contacto con el polen en suspensión. Aunque es imposible no salir a la calle, una vez que lo hagamos es recomendable no acudir a parques o permanecer cerca de jardines, y si vamos en coche siempre es mejor mantener las ventanillas cerradas. Los niveles de concentración de polen se pueden consultar en la página del Comité de Aerobiología de la SEAIC, que también ha desarrollado una aplicación parasmartphones, AlertaPolen, para poder consultar las concentraciones en tiempo real.

 

Si se padece de una alergia muy fuerte, al salir a la calle se puede mitigar parte de los efectos del polen mediante una mascarilla, y también usando gafas de sol. Si se viaja es recomendable consultar las concentraciones de polen de la zona que se va a visitar. En el sur de España la polinización comienza dos semanas antes y los niveles son mayores. Además, la concentración cambia según la hora del día. Durante las primeras horas de la mañana (entre las cinco y las diez) y las últimas de la tarde (de las siete hasta que anochece) es significativamente mayor.

 

Al llegar a casa es aconsejable cambiarse de ropa y ducharse. También es bueno tender en el interior, para que la ropa húmeda no se impregne de polen. Aunque por la noche baja la concentración, no es recomendable dormir con las ventanas abiertas. El calor se puede paliar utilizando aire acondicionado, pues la mayoría de aparatos tienen filtros para el polen.

 

¿Vacuna o antihistamínicos?

Las enfermedades alérgicas están tan extendidas, y presentan tantas variantes, que muchas personas que las sufren prefieren automedicarse, y no se plantean acudir al especialista. “Frecuentemente los pacientes con alergia acceden a información genérica muy poco selectiva e imprecisa, por lo que terminan tratando su enfermedad con medicación sintomática en lugar de preventiva y no acuden al especialista”, advierte el doctor José María Olaguibel, presidente de la SEIAC.

 

Una gran parte de los pacientes se conforman con tomar antihistamínicos, un fármaco que ayuda a mitigar los síntomas de la alergia, pero no a acabar con ella. El doctor Feo explica que los antihistamínicos pueden bastar si el nivel de alergia es leve o esporádico, pero si los síntomas son más fuertes es recomendable acudir al especialista para solicitar una vacuna.

 

Elegir los antihistamínicos tampoco es sencillo. Tal como explica el doctor Feo, “la variabilidad individual es muy alta, y hay que encontrar el que va bien para cada uno”. Además, muchos de estos fármacos provocan somnolencia y hacen que disminuya el nivel de concentración, por lo que hay que elegir los que carezcan de estos efectos secundarios, que “pueden superar en incomodidad a los propios síntomas de la alergia”, tal como alerta el doctor.

 

Los alergólogos insisten todos los años en la necesidad de que los pacientes acudan a especialistas y se sometan a tratamientos inmunológicos, las vacunas, que son la herramienta más eficaz para controlar la enfermedad y lo único que, según la Organización Mundial de la Salud, puede alterar el curso natural de la misma. En España, gran parte de los afectados ni siquiera se plantean acudir al médico, y la mitad de los que se someten a un tratamiento mediante vacunas no lo siguen correctamente. “A pesar de que los pacientes experimentan una mejoría en el control de sus síntomas desde los primeros meses”, explica el doctor Olaguibel, “al año sólo continúan seis de cada diez y, a largo plazo, la mitad restante ha abandonado”.

 

La alergia, más presente en ambientes urbanos

 

La SEAIC advierte también de lo peligrosa que resulta la mezcla depólenes de plantas y partículas de contaminación, un cóctel explosivo, muy presente en las grandes ciudades. La polución no sólo afecta directamente a nuestras vías respiratorias, independientemente de que padezcamos alergia, también acaba depositándose en el suelo, e influye directamente en el desarrollo de semillas, raíces y plantas. Los contaminantes son tóxicos, y alteran las características fisiológicas de las plantas, convirtiendo a los pólenes en más alergénicos y potentes.

“El polen de la ciudad es mucho más agresivo”, explica el doctor Feo, “ya que la contaminación produce cambios en la estructura de las partículas y éstas tienen mayor capacidad de provocar sensibilización en el paciente, el paso previo a padecer una alergia”.

 

FUENTES:
http://bit.ly/1GJ5J4k

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2012/05/10/como-afrontar-la-temporada-de-alergia-97674

 

Leer más:

http://www.nytimes.com/2012/01/31/science/a-long-journey-to-immune-system-insights.html?_r=0

http://www.alergiafbbva.es/los-responsables-de-la-rinoconjuntivitis-y-el-asma-alergicas/7-alergia-primaveral-%C2%BFque-son-los-polenes-y-como-evitarlos/

 

 

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