ElectroSmog (Electropolución), envejecimiento digital ocasionado por la exposición a las Ondas electromagnéticas sobre la piel

por | Mar 27, 2020 | Ciencia, Miscelánea | 0 Comentarios

ElectroSmog (Electropolución), envejecimiento digital ocasionado por la exposición a las Ondas electromagnéticas sobre la piel

 

Lo que hoy conocemos por contaminación electromagnética (electrosmog) se inició en 1882, cuando empezaron a instalarse las primeras estaciones de producción y distribución de electricidad. Hasta entonces, el único campo electromagnético existente era el de la Tierra, el Sol y el producido por las tormentas con aparato eléctrico.

La polución electromagnética atraviesa todo tipo de materiales como la madera, el cemento, el metal, y el plástico en una construcción regular, llegando a penetrar desde unos cuantos centímetros hasta miles de metros. Se la encuentra en las paredes, techos y pisos como también en espacios abiertos. Es decir, dónde haya corrientes eléctricas o señales inalámbricas existe la posibilidad que estemos siendo contaminados con radiación electromagnética.

La polución originada por la contaminación electromagnética, conocida como electropolución o electrosmog, un contaminante ambiental invisible cada vez más presentes en nuestras vidas, que tiene lugar frente a la exposición excesiva a las radiaciones generadas por dispositivos electrónicos.

Son diferentes los tipos de radiaciones artificiales que nos podemos encontrar son: 

Las producidas por la emisión de campos electromagnéticos de alta frecuencia procedentes de teléfonos inalámbricos DECT, redes informáticas Wifi, las antenas de telecomunicaciones y los propios teléfonos móviles, entre otros.

Los campos eléctricos y magnéticos alternos de baja frecuencia generadas por el propio cableado eléctrico de nuestro hogar, los electrodomésticos que conectamos y transformadores y líneas eléctricas.

Y los generados por campos eléctricos continuos (electroestática) y campos magnéticos continuos (magnetostática)

La mayoría de la población desarrolla su actividad diaria recibiendo constantemente radiaciones electromagnéticas y cuando llega a casa la invasión radioeléctrica no cesa.

 

Es invisible pero omnipresente.

Cada vez que enciendes el televisor, te conectas a internet o hablas por teléfono, las ondas eléctricas de esos aparatos generan una niebla electromagnética -en inglés, electrosmog – que no puedes oler ni ver… pero que te rodea inevitablemente.

Los científicos llevan años investigando esta cuestión y debatiendo cuán peligrosos son realmente los efectos de esas ondas.

Toda esta radiación electromagnética puede modificar la capacidad de la piel de emitir respuestas contra agentes externos. A su vez, se han observado cambios en los queratinocitos de la piel (células que se encuentran en la epidermis y tienen función de protección), ya que son las primeras células corporales de la piel que entran en contacto con este tipo de energía.

Las radiaciones electromagnéticas afectan a nuestra piel generando radicales libres que aceleran su envejecimiento por la aparición de manchas, arrugas, pérdida de elasticidad y luminosidad.

¿Qué podemos hacer para prevenir y para corregir?

Como recomendación general:

  • Utilizar el ordenador con un cable de conexión a tierra o alfombrillas para derivación de la radiación.
  • Cambiar la conexión WiFi por cable Ethernet y, en general, trabajar siempre que sea posible con cable.
  • No utilizar el portátil apoyado en el regazo (puede reducir el recuento de espermatozoides).
  • Sentarse al menos a un metro de distancia de la pantalla.
  • No utilizar dispositivos antes de ir a dormir para no alterar los niveles de melatonina y sueño.
  • Hay plantas de interior, como los cactus, que absorben la REM.
  • Descansar del ordenador cada 20 minutos.
  • Aumentar el consumo de alimentos ricos en vitaminas A y C para potenciar los sistemas de defensa naturales.
  • En la oficina, alejarse del módem o router de su mesa de trabajo y estar a más de dos metros de la parte posterior de la pantalla de otro ordenador.

 

¿Cómo podemos retardar este envejecimiento de la piel y la aparición de todas estas afecciones por estar inevitablemente sobreexpuestos a los campos electromagnéticos?

Hoy en día la cosmética ha avanzado mucho en la lucha contra este proceso, ayudando a las células a regenerarse gracias a activos como_

.-. Proteoglicanos

.-. El ácido hialurónico

.-. La vitamina C pura,

Así como por medio de nuevos activos epigenéticos que actúan a nivel del ADN de la piel favoreciendo la síntesis de este tipo de proteínas por parte de los genes.

 

Una medida ya demostrada en un estudio (Estudio realizado en la Universidad de Valencia) es Incluir en la cosmecéutica como un componente activo contra el EMR.

En el citado estudio un complejo de glucógeno marino que tiene una importante capacidad antiaging para proteger de la contaminación medioambiental, de la REM y de la luz azul, para rejuvenecer el ADN, acelerar y estimular la regeneración epidérmica.

Resultados: en el control de las EMR en la piel:

  • Reducción de un 34% de ROS (especies reactivas de oxígeno), esto es, de radicales libres.
  • Reducción de un 16% en la producción masiva de ATP (ahorro energético celular).
  • Protección frente a la apoptosis inducida por REM.
  • Inductor en un 25% de la expresión de HSP 70 (proteína citoprotectora).
  • Efecto protector frente a cambios estructurales como, por ejemplo, la descamación celular.
  • Modulación de la expresión de microARNs, como la fibronectina, con un efecto antiaging por protección, reparación y rejuvenecimiento del ADN o estimulando la producción de la proteína P53, con acciones protectoras sobre el genoma, al reducir los niveles intracelulares de ROS.
  • Reducción de las marcas de envejecimiento celular, tanto las producidas por el estrés oxidativo como por las RUV.

 

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