La magia sexual del Tao, la clave milenaria del placer

Más allá de la sexualidad, adentrarse y empezar a practicar los sorprendentes secretos sexuales de los maestros del tao.

El Taoísmo es un sistema de filosofía de vida que nació hace unos 2.500 años en China y fue creado por Lao-Tse (“viejo maestro”), a quien se le atribuye haber escrito el Dào Dé Jing o Tao Te Ching, alrededor del siglo VI a.C., el libro más importante del pensamiento taoísta. Se estima que, en la actualidad, es practicado por aproximadamente 50 millones de seguidores, principalmente en los países asiáticos.

Aunque esta práctica le suene lejana y un tanto extravagante, déjeme decirle que tiene fundamentos para la salud avalados por la ciencia y la medicina, además de una legión de practicantes, y no sólo en Oriente.

Los beneficios de la facultad de este autocontrol van más allá de la sexualidad. Para los sabios taoístas, la pérdida de semen está relacionada con la pérdida de fuerza vital, dado que perder este fluido conlleva un envejecimiento prematuro. Desde el punto de vista científico, este principio tiene toda la lógica, dado el alto contenido en proteínas como la arginina, el glutatión, la creatina y la L-carnitina, en sodio, potasio, magnesio, selenio, vitamina C, B12, enzimas, hormonas, neurotransmisores como la melatonina, prolactina, serotonina y testosterona. Y también poliaminas (espermina y espermidina, que son considerados agentes de la longevidad). En definitiva, un verdadero “cóctel nutritivo” que en el taoísmo, cuya finalidad última es conectar con el origen de la vida y la inmortalidad, se entiende que no debe desaprovecharse al eyacular, pues conduce al envejecimiento.

Para adquirir la capacidad de retener el esperma, el hombre debe entrenarse con el fin de mejorar la conciencia de las zonas implicadas. Se trata de saber cómo movilizar unos músculos de los que raramente somos conscientes, que se denominan núcleo central del perineo. La primera etapa, que consiste en aprender a retener la orina, es un buen entrenamiento para lo que vendrá después.

Tras la primera etapa que ya ha visto, en una segunda etapa aprenderá a movilizar el perineo, un paso imprescindible antes de pasar a la tercera etapa: retener el esperma.

Estas tres etapas deberá practicarlas en solitario hasta dominarlas (¡le aseguramos que con nuestras sencillísimas explicaciones lo conseguirá fácilmente!) antes de pasar a la cuarta y última etapa: compartirlo en pareja.

 

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