Modificación de los hábitos de vida para tratar la DE (Disfunción Eréctil)

 

La erección es un fenómeno neurovascular sometido a control hormonal que consiste en dilatación arterial, relajación del musculo liso trabecular y activación del mecanismo veno-oclusivo de los cuerpos cavernosos.

La DE se ha definido como la incapacidad persistente de conseguir y mantener una erección suficiente para permitir un rendimiento sexual satisfactorio. Aunque la DE es un trastorno benigno, afecta a la salud física y psicosocial y tiene una repercusión importante en la calidad de vida (CdV) de quienes la sufren, así como de sus parejas y familias.

 

Estudios epidemiológicos

Estudios recientes han confirmado una incidencia y prevalencia elevada, en particular en pacientes con patología cardiovascular.

El primer estudio comunitario a gran escala (Massachusetts Male Ag ing Study MMAS), demostró una prevalencia global de DE del 52 % en varones de 40 a 70 años no institucionalizados de la región estadounidense de Boston. Las prevalencias específicas de DE mínima, moderada y completa fueron del 17,2 %, 25,2 % y 9,6 %, respectivamente.

En el estudio de Colonia in cluyendo varones de 30 a 80 años, la prevalencia de DE fue del 19,2 %, con un aumento brusco relacionado con la edad del 2,3 % al 53,4 %.

En el estudio NHSLS (National Health and Social Life Survey), la prevalencia de disfunciones sexuales (DE inespecífica) fue del 31 %.

La incidencia de DE (casos nuevos anuales por cada 1.000 varones) fue de 26 en el estudio MMAS, de 65,6 en un estudio brasileño, incluyendo varones de 40 a 69 años de edad y de 19,2 por 1.000, en la serie holandesa (estudio Krimpen), con un seguimiento medio de 4,2 años.

Hay que destacar que las diferencias entre estos estudios pueden explicarse por las diferencias existentes en la metodología y en las edades y la situación socioeconómica de las poblaciones estudiadas.

 

Modificación de los hábitos de vida

Las modificaciones de los hábitos de vida y los factores de riesgo han de preceder o acompañar al tratamiento de la DE. Esta intervención puede ser especialmente importante en los pacientes con enfermedades cardiovasculares o metabólicas concomitantes (1-3).

Algunos estudios han indicado que los efectos terapéuticos de los inhibidores de la PDE5 pueden potenciarse cuando se tratan de manera intensiva las enfermedades o factores de riesgo concomitantes.

 

NEOANGIOGÉNESIS con Ondas de Choque para la Disfunción Eréctil – Impotencia

¿Qué aportan las ondas de choque?

El efecto de las ondas de choque de baja intensidad se denomina NEOANGIOGÉNESIS, es decir la aparición de nueva circulación tras destruir el tejido fibroso.

La NEOANGIOGÉNESIS -Neovascularización Es la capacidad de formar nuevos vasos sanguíneos por medio de la secreción de factores de crecimiento, como el factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF).

 

 

Ondas de choque de baja intensidad en disfunción eréctil

La mayor parte de los problemas de funcionamiento de los mecanismos de la erección son debidos por una parte al déficit circulatorio y por otra a la esclerosis de los pequeños vasos sanguíneos, así como a una fibrosis progresiva de los cuerpos cavernosos.

Esta fibrosis – esclerosis y este fallo circulatorio se produce tanto en la diabetes, como en la Hipertensión Arterial, como en la Dislipemia por colesterol o en las otras Arterioesclerosis. También en enfermedades de origen desconocido como la Fibrosis de Cuerpos Cavernosos o la Enfermedad de La Peyronie.

Por eso, la aplicación de ondas de choque de baja intensidad va a aportar una mejoría significativa, al luchar en contra de la fibrosis y de la esclerosis, y al producir una nueva vascularización. Los nuevos vasos son indispensables para recuperar la Función Eréctil normal.

El tratamiento va a producir sus efectos de una forma progresiva en el tiempo, observando las mejorías entre 1 y 3 meses de la aplicación de las Ondas de Choque. Este tratamiento no excluye para nada el uso de medicamentos orales para mejorar la erección. Se puede aplicar mientras el paciente sigue tomando su tratamiento oral. Lo que se pretende conseguir es que el paciente o bien deje de necesitarlo, o que precise menor dosis o tomarlo más espaciadamente. En otros casos, pacientes no respondedores a estos medicamentos consiguen poder responder a ellos, alejándose así de la necesidad de una intervención.

 

 

 

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