(NES/T) un gel que los hombres deben aplicarse diariamente sobre sus hombros para evitar ser fértiles.

Por fin la salud sexual se va viendo como una cosa de  mujeres y hombres.

 

Un nuevo ensayo intenta ahora acabar con el bloqueo: un gel que los hombres deben aplicarse diariamente sobre sus hombros para evitar ser fértiles

El producto (NES/T) es una combinación de dos hormonas -testosterona y la progestina sintética nestorone-, que «consigue suprimir la producción de espermatozoides a una concentración considerada infértil, es decir inferior a un millón por mililitro de semen» de forma segura y sin que la calidad de vida del varón se vea afectada.

Vrios centros de Estados Unidos, Reino Unido, Suecia, Kenia e Italia está seleccionando a entre 30 y 60 parejas -seguirán a un máximo de 420- para que en los próximos cuatro años prueben la idoneidad del método.

Conocemos por estudios previos que el gel es reversible y efectivo para suprimir los espermatozoides», aclara. Ahora, el objetivo es confirmar que puede llegar a ser un método anticonceptivo viable en muchos aspectos; algo que no es tarea fácil.

Aunque ha habido diferentes intentos por llevar al mercado la versión masculina de la píldora; es decir un método hormonal reversible, barato, seguro y rápido que apague a voluntad la fertilidad del varón, ninguna ha llegado a buen puerto por diferentes razones.

 

A día de hoy, una mujer que no quiera quedarse embarazada en España puede elegir entre al menos 11 métodos anticonceptivos (muchos de ellos hormonales).

En cambio, un hombre sexualmente activo sin intención de dejar descendencia dispone básicamente de dos: el condón y la vasectomía (sin contar el poco confiable coitus interruptus).

Mientras que las opciones de control de la natalidad dirigidos a las mujeres se han multiplicado desde la llegada de la primera píldora -en EEUU la autorización con fines anticonceptivos se llevó a cabo en 1960, mientras que a España no se despenalizó hasta 1978- para los varones las alternativas llevan décadas estancadas y se reducen a utilizar un método de cuyo uso ya hay constancia en el siglo XVI o pasar por el quirófano para someterse a una intervención muchas veces irreversible.

¿Por qué existen estas enormes diferencias entre las opciones anticonceptivas para hombres y mujeres? ¿Qué impide el desarrollo de una pildora masculina? La respuesta a estas preguntas no es sencilla y en ella hay una mezcla de machismo, dificultades técnicas e intereses económicos.

Crear una píldora masculina no es tan sencillo como copiar el mecanismo de la versión femenina, «El proceso de producción de espermatozoides y, por tanto, la posibilidad de bloquearlo sin efectos no deseados, es mucho más complejo en el hombre que en la mujer». Mientras que en las mujeres únicamente se fabrica una célula sexual al mes, el óvulo,  el organismo masculino produce continuamente espermatozoides, señala. Además, en el caso de los varones también es más complejo suprimir el eje hipotálamo-hipofisario, el encargado de la producción de espermatozoides, sin que la alteración hormonal afecte a otras esferas de su vida.

Fuente – Leer Mas

 

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