Unas lentes de contacto contra la miopía (Amiopik). ¿Avance revolucionario o ciencia ficción?

 

«El problema es que las gafas o las lentes de contacto sólo corrigen la visión en el frente, pero la imagen lateral o periférica sigue desenfocada, es decir, en una posición incorrecta. Todo ello estimula el avance de la miopía». Así es que, mientras las lentes de contacto convencionales salvan este defecto modificando el centro de la retina, las creadas por Pauné (artífice de Orto-K) incluyen también el lateral y, en consecuencia, toda la retina.

Unas lentillas que consiguen ralentizar el aumento de dioptrías en miopía. Según los estudios realizados, utilizarlas de niño supondrá desarrollar entre 3 y 5 dioptrías menos.

 

Descubre cómo frenar la miopía sin cirugía
El avance consiste en unas lentes de contacto que “frenan la progresión de la miopía”, son capaces de ralentizar hasta un 43% el avance de la miopía.

Pauné asegura que el número de horas que el usuario transcurre con la lentilla es determinante para detener el avance de la miopía. Es más, en este caso aconseja aumentar el tiempo de uso habitual, de 12 a 16 horas diarias en lentes de contacto hidrofílicas.

Un imponente avance para la miopía que afecta a más de 1.600 millones de personas en el mundo, por lo que hay un gran interés social y económico para frenarla.

 

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