Algunas propuestas terapéuticas “no invasivas” para obtener resultados similares a la liposucción sin pasar por el quirófano.

 

Desde los años ´90 existe una oferta cada vez más amplia de tratamientos para “reducir la grasa localizada”,  la mayoría de ellas con buenos resultados a la vez que pretenden reducir los riesgos de los procedimientos quirúrgicos como la liposucción.

Las técnicas no quirúrgicas para el tratamiento de la grasa localizada tienen la finalidad de disminuir el espesor del tejido adiposo subcutáneosin necesidad de extracción de la grasa, circunstancia que las diferencia de los procedimientos quirúrgicos.

Las técnicas no quirúrgicas para el tratamiento de la grasa localizada pretenden la lisis de la pared adipocitaria a través de diferentes mecanismos pero difieren de la  liposucción  ya  que no se aspira el tejido graso liberado. Por ello no necesitan realizarse en ambiente quirúrgico y se proponen como una alternativa a la cirugía.

Debido al incremento de la demanda de estas técnicas consideramos  los resultados obtenidos en la reducción de adiposidades localizadas en abdomen, flancos y caderas, su repercusión sobre el contorno corporal así como los efectos colaterales y complicaciones de las técnicas de Cavitación, Criolipolisis, Ultrasonidos Focalizados de Alta Intensidad (HIFU) y (LLLT) láser lipólisis sin succión:

.- En la década de los ´90, las técnica más utilizada para el tratamiento no quirúrgico de la grasa localizada era la hidrolipoclasia con suero hipoosmolar a partir de los trabajos de Ceccarelli.

.- En la década siguiente, la aparición de los Ultrasonidos Focalizados de alta Intensidad (HIFU), la Cavitación (ultrasonidos de baja frecuencia, de 20 a 40 mHZ), Criolipolisis y (LLLT) Láser Lipólisis sin succión,   vuelven a poner en circulación la aplicación de estas técnicas como “alternativa a la liposucción”.

.- Agregándose el uso de sustancias químicas como:

La fosfatidilcolina y el deoxicolato de sodio a partir de los trabajos de Rittes y las posteriores comunicaciones de Motolese y Rotunda.  Estos autores ponen en duda la efectividad de la fosfatidilcolina y aseguran que la necrosis grasa es provocada por el efecto detergente del deoxicolato desodio.

 

Tanto la fosfatidilcolina como el deoxicolato de sodio no estaban autorizadas en España en el año 2009 y recién en el año 2010 se autoriza el uso de una solución microgelatinosa de deoxicolato de sodio (Aqualyx®) como dispositivo médico Clase III para el tratamiento de las adiposidades localizadas.

 

Existe una gran controversia a nivel mundial sobre la conveniencia y seguridad de este tipo de técnicas como alternativa a la liposucción. Esto se debe a la disparidad de productos utilizados en los diferentes países o la aplicación de inadecuadas técnicas de infiltración con riesgo de necrosis cutánea o infección.

 

Es por ello que mientras estas técnicas empiezan a popularizarse a nivel mundial, también comienzan a publicarse serias complicaciones que ponen en entredicho la seguridad de las mismas. En nuestra experiencia observamos limitaciones de los procedimientos diagnósticos utilizados en la práctica clínica habitual

 

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